“Compartimos lo que sentimos y cómo seguir adelante.”

Cada lectura puede acercarte a una forma más tranquila, consciente y amable de estar contigo mismo/a.

El duelo es el camino de adaptación tras una pérdida. No se trata de olvidar, sino de aprender a seguir viviendo con lo que falta.
«No se supera una pérdida, se aprende a vivir de otra manera con lo que falta.»

tabla de contenidos

1. Una historia sobre el duelo. 2. Lo que solemos sentir ante una pérdida. 3. Preguntas para reflexionar en este proceso. 4. Emociones que pueden aparecer. 5. Qué palabras nos acompañan. 6. Qué cosas ayudan a sanar. 7. ¿Buscas apoyo?

1. Una historia sobre el duelo.

Perder a alguien o algo importante cambia nuestra manera de estar en el mundo. Al principio, todo parece confuso: los días pesan, las rutinas se desordenan y la mente intenta entender lo que el corazón aún no acepta. Con el tiempo, el dolor se transforma; no desaparece, pero deja espacio para el recuerdo, la gratitud y la calma. Cada historia de duelo es distinta, pero todas comparten el deseo de volver a encontrar sentido.

2. Lo que solemos sentir ante una pérdida.

Ante una pérdida es común sentir una mezcla de emociones: tristeza profunda, rabia, miedo, culpa o incluso alivio. A veces aparecen todas a la vez y en distintos momentos. No hay una forma “correcta” de sentir. El duelo nos invita a reconocer cada emoción sin juzgarla, entendiendo que todas forman parte del proceso de sanar y aceptar la ausencia.

3. Preguntas para reflexionar en este proceso.

Qué necesidades emocionales pueden estar afectadas cuando nos ocurren estas cosas.

Reflexionar durante el duelo ayuda a poner palabras a lo que sentimos y a comprender cómo la pérdida ha cambiado nuestra vida. Preguntarnos qué significaba lo que se fue, qué lugar ocupaba y qué necesitamos ahora nos permite reconectar con nosotros mismos. No se trata de buscar respuestas rápidas, sino de escuchar lo que el corazón intenta decir. Pensar, escribir o hablar con alguien de confianza puede transformar el dolor en comprensión y abrir un espacio para seguir adelante con más paz.
  • ¿Qué es lo que más echo de menos y por qué era tan importante para mí?
  • ¿Qué cosas me ayudan a sentirme un poco mejor, aunque sea por momentos?
  • ¿He podido expresar mi dolor o lo estoy guardando en silencio?
  • ¿Qué aprendí o descubrí gracias a esa persona o etapa que perdí?
  • ¿Qué necesito ahora para seguir adelante con más serenidad?

4. Emociones que pueden aparecer.

En el duelo pueden aparecer emociones intensas y cambiantes. La tristeza nos conecta con la ausencia, la rabia expresa la impotencia ante lo que no podemos cambiar, el miedo surge al enfrentarnos a una vida distinta y la culpa nos hace revisar lo que hicimos o dejamos de hacer. Todas son reacciones humanas y necesarias. Reconocerlas sin juzgarlas, permitiendo que se expresen poco a poco, es una forma de cuidar nuestro proceso emocional y honrar lo que hemos perdido.

5. Qué palabras nos acompañan.

  • Si no estoy siempre bien, voy a decepcionar a los demás. Nadie va a entender por lo que estoy pasando. Tengo que seguir adelante sin mostrar tristeza. No merezco sentirme así, debería ser más fuerte. Si pido ayuda, pensarán que soy débil. No volveré a ser feliz como antes. Mi dolor es demasiado para los demás. Si me dejo caer, no voy a poder levantarme.
  • No debería seguir pensando en esto, ya pasó. Si muestro mi dolor, voy a perder el control. Todos esperan que ya esté bien. No tengo derecho a seguir triste. Nadie puede comprender lo que siento de verdad.

6. Qué cosas ayudan a sanar.

Sanar no significa olvidar, sino aprender a vivir de otra manera con lo que se perdió. Ayuda permitirse sentir sin culpa, hablar con personas de confianza y mantener pequeñas rutinas que den estructura a los días. También reconforta recordar lo vivido con gratitud, cuidar el cuerpo con descanso y movimiento, y buscar espacios donde expresar el dolor sin miedo. Cada gesto de autocuidado, por pequeño que parezca, es un paso hacia la calma y la reconstrucción interior.

  • Reducir exposición a redes tóxicas - Compasión corporal - Paciencia
  • Ayuda profesional - Hablar con personas de confianza - Reorganizar autocuidado

Este espacio está pensado para acompañarte y escucharte, pero no es un servicio de emergencia. Pedir ayuda es un acto de valentía. Habla con alguien de confianza ahora mismo, con emergencias de salud mental de tu zona o llama al teléfono de la Esperanza (24 h).

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